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12
Jun

“En un sauna en Buenos Aires”

Bueno, tal vez no es una historia muy fuera de lo común, pero la verdad que la experiencia me quedó dando vueltas y quise escribirla.

Tengo 23 años y fui de vacaciones con un amigo a Buenos Aires por una semana. Obviamente estando en otro país y en una ciudad tan concurrida iba a aprovechar de pasarlo bien, en todo sentido. Fui a un par de fiestas y probé un par de argentinos y brasileños, pero nada tan osado. Faltaban días para devolverme y no quería irme sin antes conocer algún sauna de allá, en Santiago fui un par de veces y no siempre me gustó la verdad, pero ahora estaba caliente y quería pasarla bien un rato pa aprovechar. Tomamos el metro y llegamos al lugar, no estaba tan alejado, era día domingo tipo 9 de la noche, entramos y no estaba para nada vacío. Tenía lo que tienen todos, seco, vapor, jacuzzi, pasillos oscuros, privados, etc. Me puse a dar unas vueltas solo, por las duchas, el sauna seco, etc. Subí al segundo piso y ahí estaba todo el webeo, pasillos oscuros donde había privados ocupados desde los cuales salían muchos gemidos, estaban todos en plena. Vi un weón que estaba como parado a la entrada de un pasillo, la poca luz igual me dejaba ver su silueta, luego pude ver su cara, era alto de 1.87 aprox., buen físico, de unos 29 años, tez clara, parado con cara de niño bueno que no hace nada ni pesca a nadie. Pasó por al lado mío, me miró un rato y siguió. No todo tiene que ser tan rápido. Pasó el rato y luego estaba en los pasillos oscuros del primer piso, estaban ya todos ahí. Pasé por un pasillo semi iluminado y ahí estaba él de nuevo, lo miraban harto y no pescaba, la verdad es que era un weón muy guapo, llamaba harto la atención, pero él estaba muy tranquilo. Di una vuelta un poco sin pescar mucho hasta que volví a pasar frente a él y me quedé ahí… por si acaso.
Nos mirábamos un poco de reojo, atrás mío había un privado vacío, de casualidad. Un weón se puso frente a él e intentó tocarlo, pero lo rechazó, el jote se fue y se quedó ahí, parado. Pasaron unos minutos hasta que de repente mira para ambos lados, se me acerca, me toma de la mano y me mete al privado, cierra la puerta y me planta el medio beso. Ahí me prendí más que la chucha, toda la calentura llegó de una. Nos besamos un par de veces sin decir nada, no hacía mucha falta. No era muy musculoso, estaba marcado y pa mí estaba muy bien. Sonríe, nos preguntamos los nombres, se da cuenta que soy chileno y seguimos haciéndonos preguntas weonas, pa amenizar. Nos seguimos comiendo y me empieza a agarrar el paquete, me quita la toalla y la empieza a correr, él tiene un pico muy bueno, para nada chico, y un culo muy suave y rico. Me empieza a lamer las tetillas, juega con su lengua que se siente muy rica, empieza a bajar hasta que queda casi de rodillas, me la agarra con una mano y la empieza a chupar, pasando su lengua por todos lados, puta que la chupaba rico. Luego se para, nos seguimos comiendo, le beso el cuello, las tetillas en sus pectorales que estaban marcados. De repente me besa de frente, mientras me toca el paquete, hasta que va y me pregunta: “¿Qué rol sos?” con voz de caliente. “Versátil ” le respondí. (la verdad es que me habría dado lo mismo ser lo que fuese porque el weón estaba muy rico y daba unos besos que me dejaban demasiado caliente, así que le dije eso pa que en cualquier caso culiáramos igual. “¿versátil más???” me pregunta obligándome a elegir. “versátil más activo” le dije ya de una. “ahh”, -“¿bien?”, -“sí, no, está re bien, perfecto”. Y se quita toda la toalla y se da vuelta apoyándose en el colchón que hay.
Le empecé a mojar con los dedos el hoyo, el weón no era difícil de dilatar y gemía un poquito cada vez que le metía un poco el dedo, luego dos y así, tenía un hoyo muy suave, muy fácil de abrir, estaba casi listo pa culiar. Le seguí metiendo los dedos mientras él gemía un poco, como conteniéndose. Esa weá me calentaba mucho. De repente había gente que intentaba abrir la puerta, pero cachaban que estaba ocupado y se iban. En una un weón la abrió un poco, y este weón con el que estaba estiró el brazo y se la cerró de golpe. “quiero ser sólo de vos ahora” me dijo, y entonces se agachó pa sacar un condón de entre la toalla y me lo pasa. “haceme tuyo, chilenito” me dijo, y puso una pierna arriba del colchón, poniéndome el culo pa que se la metiera. Yo ya estaba que reventaba. Fue fácil meterla, el weón se notaba que estaba caliente, se corre hacia mí pa que le entre más y empezamos así un rato, el pico le entraba hasta el final. Luego se sube al colchón y yo me subo atrás de él, se pone bien en cuatro –”montame, así, hacelo todo”, me dijo, pegando su culo a mis caderas, gimiendo un poco, no tan alto, pa no llamar tanto la atención. Me di cuenta ahí que había un espejo a un lado nuestro, frente al colchón, lo veía de lado cómo se movía él en mi pico, cómo se la metía, él también se miraba, luego se volvía hacia mí y me miraba con una cara de caliente a más no poder. Me pedía que no parara, que siguiera, se empezó a mover él, más rápido, levantando un poco el culo exquisito que tenía. “oh, se, garchame, garchame fuerte” me decía, “soy todo para vos”, “dale, seguí, así”.
Seguimos así, más rápido, sentí que apretaba un poco el ano y ya casi no podía parar, ya no me aguantaba, lo agarré bien fuerte y le di duro tomándolo de la cintura hasta que me empecé a ir ahí mismo, adentro, mientras él se iba corriéndosela, con la cara casi pegada al colchón y su culo todavía levantado. Me quedé un rato, así, adentro, me pegué a su espalda mientras respirábamos todavía agitados, sintiendo su sudor, queriendo que la weá durara mucho rato más. Ya después me salgo, se da vuelta y nos comemos de nuevo. Boto el condón y nos sentamos frente al espejo un rato, en pelota. Nos miramos, nos reímos un poco, y nos besamos. Hablamos un rato, me contó que ha ido un par de veces a Santiago, que tiene un amigo allá, que tiene 29, que este sauna no es uno de los más buenos, que no viene hace tiempo, que vive cerca, que espera ir de nuevo a Santiago, pa ver a su amigo. Yo espero que realmente venga, que nos encontremos en algún lado, tal vez más cómodo, que la weá se vuelva a repetir, que de verdad volvamos a culiar, que vuelva a tener ese culo frente a mí pa ponérselo de nuevo, pa escucharlo gemir otra vez de la forma en que gemía. Seguimos descansando, me comenta un poco lo que hace, que no viene nunca a este sauna, que ya es tarde, que fue un gusto, y que se tiene que ir. Nos damos un beso, me lame el cuello, la oreja, y me dice al oído: “yo ya me tengo que ir, vos seguí pasándolo bien, date un par de vueltas más, y disfruta tu viaje, algún día tal vez nos volveremos a ver, quién sabe” y se fue dejando la puerta cerrada, dejándome en pelota sentado en ese lugar, solo en medio del sauna en el que seguían los mismos weones dando vuelta. Espero un rato, tomo mi toalla, me la pongo y salgo con una sonrisa y con mi primera buena experiencia en un sauna gay.

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1 Comentario Caliente a ““En un sauna en Buenos Aires””

  1. 1
    Gustavo comenta:

    Hacía tiempo que no leía un relato tan calentón. Tienes talento para transmitir las buenas sensaciones. ¡Y muy bacán tu experiencia! Gracias por compartirla. Y ojalá puedan verse de nuevo. ^_^

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